Un pensamiento que hace tiempo tengo en la cabeza es que la forma que tenemos de organizarnos (sistema económico y político) no va con los valores a los que aspiramos. Me es más fácil explicarlo en lo económico (léase también lo material, el problema de la producción y de cómo está repartida la riqueza). Es posible ver un malestar en toda la gente, el cual es mostrado directamente por quienes se declaran en contra del capitalismo (LOS COMUNISTAS) y más indirectamente por quienes están inmersos en él, no lo critican y, es más, lo apoyan (LA MAYORÍA). Esto se puede notar en hechos como:
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· Peleas matrimoniales por problemas de plata.
· Enojo de los viejos al llegar del trabajo.
· Un profundo dolor al ver a un niño tirado en la calle, guaguas abandonadas en hospitales, o abuelos botados a su suerte.
· Rabia al ser víctima de un asalto.
· Búsqueda desesperada de placeres estériles (alcoholismo, drogadicción ...).
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Y también se puede oir en expresiones como:
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· Si me sacara el Loto mandaría mi trabajo a la mierda.
· La raja... mañana es viernes.
· Quiero puro salir de vacaciones.. etc.
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(Ud puede completar la lista)
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Hay algo que nos molesta y se puede ver, por ejemplo, en el alza de la infelicidad que acompaña a una mejora en la calidad de vida (material). Esto se da en todas las sociedades desarrolladas o en vias de desarrollo. Particularmente quiero referirme, a la base de este sistema.
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Hasta donde yo sé su raíz está en aprovechar el egoísmo intrínseco del ser humano (en palabras menos directas: el instinto de supervivencia que compartimos con todos los animales; o más bien el individualismo humano), para lograr el progreso en la humanidad. Así, en la medida que cada uno se preocupa de su propio bienestar, se alcanza un estado de bienestar mayor en toda la sociedad. En el fondo la idea es aprovechar algo malo (que está ahí y no se puede cambiar) para sacar algo bueno (obviamente no se dice con estas palabras y nadie lo considera por lo tanto negativo, todo lo contrario, porque se basa tambien en valores como la libertad que le da al hombre para, entre otras cosas, hacer sus propios emprendimientos, y es tan igualitario que considera a todos como iguales en nuestra capacidad de salir adelante).
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Esta idea de sacar algo bueno a partir de un defecto o cualidad negativa, no es nueva. Polivio (un historiador griego esclavo de los romanos) en el s.II a.C. propone un sistema político que sitematice los conflictos entre las distintas clases políticas que se conocían, para alcanzar la tan ansiada estabilidad. Hoy las peleas políticas nos pueden paracer normales, pero entonces se tornaban en luchas sangrientas que derrocaban monarquías para dar paso a oligarquías, nuevas luchas para dar paso a la anarquía y más batallas para volver a una tiranía o monarquía si se tenía suerte. En el fondo se sistematizó la guerra con un sistema más pacífico que mantuviera equilibrados los pesos políticos existentes, hay que reconocer que en este caso se obtuvo un sistema que tras siglos de guerras se ha logrado instaurar en muchas partes del mundo. En este caso hubo que esperar muchos siglos para que el ánimo intrínseco que el hombre tenía (o más bien tiene) por la guerra fuera dominado por la negociación y el diálogo. Efectivamente en este caso se trata de un cambio positivo (un sistema que aprovechaba valores existentes en el hombre para terminar con antivalores que en la época eran más fuertes).
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Un ejemplo más actual puede ser la despenalización de la prostitución en Holanda. El razonamiento fue: como no es posible terminarla, es mejor sistematizarla, para hacerla más segura y de paso recaudar impuestos. Lo mismo se ha razonado respecto al aborto.
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Como se puede ver, hay casos en que la puesta en marcha de sistemas desencajados con los valores de la cultura en que se imponen, tienen buenos resultados influyendo en la conciencia social y conduciendo antivalores para tornarlos en valores positivos. Sin embargo, y tal vez esto sea una opinión, el capitalismo liberal tal como lo conocemos hoy día, exacerba o fomenta valores humanos que van en contra de otros valores que quizás sean más profundos, pasando por encima de ellos y haciéndolos parecer propios de
sant@s o de gente casi inexistente.
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Lamentablemente la iglesia (jerárquica) no se atreve a condenarlo y con toda razón, si lo hiciera probablemente se produciría una fuga importante de fieles (y de los más fieles). No obstante la clara contradicción en la que cae con ello (no se pronuncia por un tema de fondo que está presente desde la base, pero sí lo hace por normas morales que cubren y camuflan el centro de la fe para la gran mayoría de las personas).
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No se imaginan cómo me gustaría encontrarme con una iglesia que aparezca en las noticias entregando la vida por mostrar a Dios en el mundo, en vez de dictando reglas morales que se pueden llegar a entender y por lo tanto aceptar, sólo luego de sentir su Amor.